miércoles, 3 de febrero de 2010

El mono competidor: acerca de líderes y héroes.


Dr. Humberto Maturana. Rev. de Educación Nº238

"Si uno hace un análisis de los ácidos nucleicos en los chimpancés y en los seres humanos, descubre que la diferencia es menos de un uno por ciento. Los chimpancés viven la mayor parte de su vida bajo la dinámica de la dominación y del sometimiento, dinámica relacional no social, porque la emoción que la funda no es el amor. En cambio, la transformación del cerebro con la ampliación de la inteligencia, tiene que ver con lo social como modo de convivencia en la cooperación, y por lo tanto, no es el resultado de un convivir en la lucha por la dominación y el sometimiento, como para los chimpancés. El chimpancé y el ser humano constituyen dos modos de vida diferentes, y se debe a que nosotros somos animales colaboradores y los chimpancés son animales competidores."

El cielo del Cristo de Elqui


En "El Cristo de Elqui", Nicanor Parra

"Mentes que sólo pueden funcionar
a partir de los datos de los sentidos
han ideado un cielo zoomórfico
sin estructura propia
simple transposición de la fauna terrestre
donde pululan ángeles y querubines
como si fueran aves de corral
¡inaceptable desde todo punto de vista!
yo sospecho que el cielo se parece más
a un tratado de lógica simbólica
que a una exposición de animales."

Variaciones sobre la ley de la selva.


En "El humanismo en las culturas americanas", Javier Maskin

"Consideramos que la ley de la selva es la ley del más fuerte, cuando en realidad la ley de la selva es la ley del equilibrio. Si la ley de la selva fuese la ley del más fuerte, lo único que existiría en la selva serían los leones y los leones ya se habrían muerto de hambre. Nosotros acostumbramos a aplicar la ley del más fuerte sobre nosotros mismos, pero eso marca una situación de desarmonía que no corresponde con la ley de la selva. Una selva es un conjunto autorregulado, donde cada uno de los individuos que lo constituye logra desarrollar al máximo sus propias potencialidades; la existencia de cada una de las individualidades dentro de una selva es indispensable para el funcionamiento del conjunto. El conflicto existe, es permanente, pero en ese sentido la selva no hace más que reflejar la ley de la vida, el conflicto es el motor del equilibrio. El conflicto es el motor de la armonía."

martes, 2 de febrero de 2010

"D.Q." por Roberto Matta


"Es así como este hidalgo, con su estropajo de justicia, se propone lavar los vidrios de las víctimas, maculadas por los embrujantes tiranos que los acongojan. Este extravagante vaga en los naufragios con náufragos enceguecidos por los naufragios de la razón. El, con sus armas consagradas, interviene contra el látigo de un patrón, que en vez de hacerse padre, se hace matrona de latigazos. Así, nuestro héroe denuncia las maldades y dice las inocencias del defensor de la justicia, pero siempre, aporreado, vuelve a su punto de partida."

lunes, 1 de febrero de 2010

El Caballero y su Amada



"Desgraciadamente, para los ideales no hay liquidaciones, siempre salen caros." (Mario Benedetti: La Tregua)
"Mi misión es a todas luces imposible, lo que me da una cierta libertad.(...)El paisaje que actualmente nos rodea está lleno de torres abolidas, de ruinas y fragmentos de las contrucciones ideológicas con las cuales se interpretaba la historia y con ella la cultura." (Adriana Valdés: Grandes Perspectivas de la Cultura Contemporánea)

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RAK

"A Dulcinea"

Aunque
TÚ
quieres que yo sea tu torre abolida
defiéndete:
lengua procaz.
Repliega tu sarcasmo
obedéceme
ábrete a la luz
no alborotes mi espíritu inocuo
abstente de agrietar mi sino
sálvame de la demolición.

No me derrotes, mi Dulcinea,
con palabras triviales y obtusas
mira que te amo, mi dulce meaculpa.
Tuyo soy para siempre.

Este es mi castillo
aquella es mi torre
mira mi armamento
desnúdate en mí
asume la orden de caballería andante
porque ella es elevada y digna
divina mujer hermética.

No me derrotes ni con palabras
ni con silencios o distancias
busca otras armas
combate conmigo cuerpo a cuerpo
pero no me insultes ni te burles.

No ensucies mi honra
con la brutalidad cruenta
del villano sarcasmo
o con golpes bajos
en mi ánimo noble
en mi armadura de género
lacerado.

"A mis adversarios políticos"

Mis adversarios más estériles
dicen que estoy loco,
que mi delirio caballeresco
es absurdo, demagógico,incongruente:
una ofensa al sentido común del pueblo.

A veces mi Dulcinea se suma a estos ataques
y me amenaza con la renuncia y el divorcio:
que ya no quiere inspirar mis batallas
ni menos mi conducta desadaptativa,
que en mi locura finjo ser un dios griego,
un héroe medieval, tal vez un ángel caído.

Me acusa de producir desastres
que soy inconexo, irracional, patético,
impotente para administrar mi vida
ni menos mi biblioteca infinita.

Yo les digo a todos
que mi señor no es de este mundo,
que sueño con el misterio
que levanto mi espada con el temple erecto
para dirimir este concurso cotidiano
en favor de la paz y de la justicia y de la belleza.

En verdad le digo un no rotundo a la mentira
y a la arrogancia tediosa de mis enemigos
más odiosos e improcedentes.

"A mi amor ideal"

Querida Dulcinea:
Mi amor idealizado:
Presente:

Tus celos promueven
mi resentimiento
caballeresco,
rebajan mi condición noble
y mi alta estima
envilecen mi conducta irreprochable
con falsas acusaciones
más bien propias de un mago infuso
o de un envidioso hechicero, de una bruja,
pero no de una mujer perfecta
o de un ser alado
como te veo en mi mente alucinada.

En fin, no me entusiasman
las falsas acusaciones de mis adversarios
más encarnizados y pérfidos
ni tu aparente complicidad con su partido.

Te amo con locura:
lo cierto es que por ti no distingo
ni la realidad ni la fantasía.

"A la primera salida"

Al salir de mi casa
tuve un sueño abstruso
mistérico, obscuro,
en blanco y negro.
Me veía a mí mismo
caminando o cabalgando
por una llanura interminable
o por una meseta
o por una nube
o por tu cuerpo desnudo...
en suma, un espacio curvo,
ondulado, blando, flexible.
Un mundo extraño.
No sé si eras tú, mi dulce amada,
o el territorio de mi patria el que se abría
gracias al poder de mi lanza dorada.

"A la alquimia"

Sin duda tuve una experiencia
de transformación en mi mente
al leer con entusiasmo
las aventuras de Amadís de Gaula.
Pero la verdadera transmutación
se produjo en mi ser interno
cuando Dulcinea del Toboso
entró en la esfera de mi conocimiento
y modificó mi vida y mi aspecto.

A ella y no a otra le debo
este cambio evidente
esta apariencia grotesca
de la que se burlan mis enemigos
y se conduelen mis amigos y parientes.

"A mi armadura"

Debajo de mis mecanismos de defensa
yo he descubierto a un ser humano
repleto de contradicciones
seducido por anhelos insondables
obnubilado por los destellos
del amor lejano de Dulcinea:
tierra ignota, críptica,
enclaustrada en el arco de un conventículo
ansiosa, pero retenida
a pesar de mis invocaciones y convocatorias.

"A mis arcanos"

Hoy probablemente
cometí un error imperdonable:
me saqué la armadura
delante de mi dulce enemiga.
Quedé totalmente desnudo
sin mi cota de acero ni mi celada.

Mostré mis palabras y mis arcanos
le revelé mis códigos secretos,
incluso la identidad del ser que me inspira,
mis mantras, mis signos de pase.
Ebrio posiblemente descompartimenté mi investidura.

Permití su ingreso al templo
que incursionara en mi sanctum
que penetrara más allá de mi carne herida
en los mil combates en contra de magos y grifos.

Sabemos que sólo en la mente de dios está mi destino.
A él encomiendo esta verdad grande
como el corazón de mi amada Dulcinea,
mi dulce enemiga, mi otro ser alado.

Para ella mi fidelidad a toda prueba,
mi candor, mi inocencia, mi locura.
Es a ella a quien le dedico mi desequilibrio
y mi armonía inconclusa
la pequeñez de mi cosmos.

"A los ojos de Dulcinea"

Obviamente
inestable es el amor
humano
pero el amor de Dulcinea es perenne
alimento para el espíritu divino
dulce lechemiel
para mi orden de caballería andante.

Ella invade y copa mi sino
con sus elucubraciones teosóficas
adornadas con el realismo maravilloso
de sus ojos verdes.

"A la ciudad encontrada"

Sancho,
en mi viaje infinito
vi una ciudad callada con calles secas y opacas
en verdad estaba como salida de la nada
disfrazada de lenguaje
larga y tediosa construcción vertical
enmascarada de argamasa.
Un recinto extraño como patio trasero
repleto de cartones, tablas antiguas,
fierros oxidados, tarros abandonados al desorden
a lugares imprevisibles y sombríos
a la tendencia al basural.
Allí, Sancho, penaban las ánimas del purgatorio.
En ese lugar no había tiempo
todo era olvido inmediato, pesadez de magia negra,
aguas turbias, herrumbre, orín en las espadas caducas.
Pero entré por su larga avenida de mar a cerro
y más bien salí por alguna parte
sospechosamente vagabundo y desaprovechado.

"A mi lanza en astillero"

Creo que el cielo y la tierra
se juntan en mi ser interno.
También observo el agua, el aire y el fuego
en mi cuerpo hidalgo y en mi mente honrada.
Siento cómo se produce en mi destino caballeresco
la alquimia fabulosa de los elementos combinados
por la magia inconmensurable de mi amada
y por la lanza que erecto en su nombre.

Cuento para inocentes



RAK

LA SENDA DEL MONJE



“Hace mucho tiempo, a un monje peregrino se le dio la misión de llegar con prontitud a un pueblo lejano, que se encontraba al oriente de su monasterio. Su obligación consistía en llevar un emblema de la orden a su maestro espiritual, un hermoso obsequio de todos los jóvenes hermanos de congregación.

El monje era previsor y viendo la caminata que se le ofrecía por delante, decidió descansar tres días antes de partir, juntó agua y cecinas para el trayecto, una sombrilla para protegerse del sol imperante y una esterilla para dormir. En verdad –dijo- tengo todo lo necesario. Sentía regocijo por- que esa tarea podría distraerlo del claustro monástico y también inspirarlo para meditar en la acción acerca del presente difuso y efímero.

En la madrugada del día en que el místico inició su viaje hacia la estrella polar, un petirrojo decidió comenzar su migración hacia el norte de África.

El monje caminó por sendas dibujadas por otros romeros, que antes que él desde tiempos inmemoriales, habían hecho ese itinerario. Tal vez así –confió- este sendero por cierto ha ayudado a otros a encontrar la ruta deseada. Creyente en la multitud que lo había precedido, continuó tranquilo contando los abalorios de su rosario de alfar.

Sin embargo, comenzó a divisar que la vía se esfumaba sinuosa más adelante, confundiéndose con la arena, algunos rastrojos y piedrecillas, tal vez manchas de agua evanescente de espejismos del erial. Detuvo la marcha y trató de avizorar más adelante, hacia el vasto páramo que se presentaba amarillento, rojizo, fluctuante, misterioso. Recordó la enseñanza: “Hay muchos caminos, pero sólo uno de ellos conduce a la verdad.”

A pesar de esta elocuente sabiduría milenaria, no podía diferenciar el camino acertado ni la conducta recta ni la senda iluminada. Nada le servía, salvo su decisión de continuar con su tarea: lo único real –se decía- es que estoy en este lugar. Por un efímero segundo añoró su celda. Percibió sus latidos en el puño con el que apretaba su vasija aún confiable. Escrutó la línea del horizonte y observó que al final de esa ruta difusa él podía entrever una nube solitaria moviéndose cansina hacia el oriente. Advirtió que no había sombras a su alrededor, sólo un susurro producido por una leve y opaca brizna de brisa.

Entonces, cansado de la incertidumbre del día –se dijo- qué he de temer si sé hacia dónde voy, junto con todos los que me han antecedido. Así reinició su caminata con alegría y firme decisión, oteando la nubecilla que parecía hundirse en el cielo azul celeste al final del páramo.”

El Valor de la Solidaridad: Informe ETHOS


Informe Ethos Nº 23 (2002)
Solidaridad

El hecho
1.- Las inundaciones del mes de junio hicieron reaparecer el rostro oculto de Chile, los pobres. En medio de tanto desastre predomina una palabra: solidaridad; y una escena: tender la mano (ropa o dinero) hacia la víctima. Además, en honor del jesuita chileno Alberto Hurtado, durante agosto se celebra el mes de la solidaridad. Pero, ¿qué significa exactamente la palabra solidaridad?
Comprensión del hecho
2.- Culturalmente, la palabra solidaridad connota dos significados. El que predomina hace referencia a la ayuda del rico hacia el pobre, del que tiene hacia el que no tiene. En este caso, la solidaridad es considerada como un acto de generosidad que nace de la buena voluntad, pero, estrictamente hablando, no se considera como una obligación o un imperativo ético. Por ello, la solidaridad resalta el buen corazón del donante y se limita a actos puntuales y concretos.
3.- Pero también existe un segundo significado. La solidaridad es la expresión humana de la responsabilidad social del individuo y de la sociedad con el otro y entre todos. Por ello, la solidaridad se considera como una exigencia humana, ya que todo individuo es un ser social, forma parte de una sociedad, y la realización del individuo pasa necesariamente por la realización de cada uno. Vivir es convivir. Entre el yo y el tú se crea un nosotros que permite, a su vez, la realización del yo y del tú. Convivir no es un vivir al lado del otro (comprensión meramente espacial) sino una condición de la existencia humana (comprensión antropológica que destaca que el ser humano es un ser relacional, es decir, se realiza relacionándose con el otro).
4.- En este segundo sentido, la solidaridad no es un acto puntual de generosidad sino un imperativo ético, una obligación moral. El centro no se encuentra en el donante sino en la humanidad como espacio común entre todos y, por ello, la solidaridad se transforma en una condición de existencia para todos. No se tiende la mano desde arriba hacia aquel que se encuentra abajo, sino se camina junto con el otro; no es una visión verticalista de la sociedad sino una horizontal, donde no se tiende una mano paternalista de un grupo social hacia el otro, sino se estrecha la mano del otro desde un reconocimiento de la igual dignidad. Por ello, la solidaridad no significa dar de lo que le sobra a uno, sino constituye una expresión de amor por los semejantes. Así, el horizonte de la solidaridad incluye el acompañar en el dolor, el hacer del otro un prójimo, un cercano, en sus momentos difíciles. El otro llega a ser un prójimo en cuanto uno se acerca a él.
5.- El Diccionario de la Lengua Española define la solidaridad como un modo de derecho u obligación in solidum; adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Así, etimológicamente el concepto ha experimentado un proceso de evolución al trascender el ámbito legal para formar parte del lenguaje cultural contemporáneo.
6.- En el ámbito jurídico existe una obligación in solido cuando cada deudor puede ser llamado a responder a la totalidad de una deuda contraída por varios sujetos. Los varios deudores se obligan a responder por la totalidad de una misma prestación. Generalmente, se supone que del concurso de varios sujetos a una misma acción corresponde una parcialidad de obligaciones, es decir, cada sujeto responde por su parte en la intervención. Pero cuando se declara la solidaridad, queda derogada la parcialidad a favor de la totalidad.
7.- El concepto de solidaridad ocupa un lugar privilegiado en la visión cristiana. La Sagrada Escritura es el relato de la historia solidaria de Dios con la humanidad y la condición humana de creatura llega a significar una superación de la mera dependencia por la responsabilidad en un contexto dialogal entre Dios y la humanidad. Es decir, la comunidad divina (el misterio de la Trinidad) se revela como comunión con la humanidad en la Persona de Jesús, el Cristo, e invita a lo humano a compartir una vida de común unión con lo divino y entre sí. La experiencia de la solidaridad divina se convierte en responsabilidad ética de solidaridad en las relaciones interpersonales y su estructuración en instituciones (cf. Jn 13, 34 - 35).
8.- La solidaridad, afirma Juan Pablo II, no es "un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos" (Sollicitudo Rei Socialis, 1987, No 38). El Catecismo de la Iglesia Católica entiende la solidaridad como una ley (361), un principio (1939), un deber (2439) y una virtud (1942, 1948, 2407).
9.- El Beato Alberto Hurtado s.j. (1901 - 1952), inspirador del mes de la solidaridad en Chile, escribió: "Cristo se ha hecho nuestro prójimo, o mejor, nuestro prójimo es Cristo que se presenta a nosotros bajo una u otra forma; preso en los encarcelados, herido en un hospital, mendigo en las calles, durmiendo con la forma de un pobre bajo los puentes de un río. Por la fe debemos ver en los pobres a Cristo y si no lo vemos es porque nuestra fe es tibia y nuestro amor imperfecto". Por consiguiente, "la verdadera devoción no consistirá solamente en buscar a Dios en el cielo o a Cristo en la Eucaristía, sino también en verlo y servirlo en la persona de cada uno de nuestros hermanos" (Humanismo Social, Santiago, Editorial Difusión, 1947, pp. 30 - 32).
10.- Esta comprensión de la solidaridad tiene profundas raíces bíblicas. "Yahvéh dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?" (Gén 4, 9). La respuesta de Caín contrasta radicalmente con la afirmación de Jesús: "En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos mis hermanos míos más pequeños, a Mí me lo hicieron" (Mt 25, 40). Así, mientras Caín desconoce a su propio hermano, Jesús se identifica con los más débiles de la sociedad, haciéndose su hermano.
Implicaciones éticas
11.- El concepto de solidaridad, y desde distintas perspectivas, significa una preocupación por el otro que se traduce concretamente en un hacerse cargo de él, un hacerse responsable del otro. Pero la solidaridad no se limita al concepto de igualdad, porque no afirma tan sólo el reconocimiento del otro en su alteridad sino también sostiene la opción de asumir los intereses del otro (individuo o grupo) como propios y la consecuente responsabilidad colectiva frente a las necesidades del otro. La solidaridad, por ello, dice relación a una lógica de acción colectiva.
12.- Por consiguiente, la comprensión ética de la solidaridad no es ni ambigua ni confusa, tampoco difusa. No todo acto o gesto puede definirse éticamente como solidario, ya que la solidaridad no es tanto un acto puntual (como dar una limosna de vez en cuando) cuanto una opción de estilo de vida, una manera de comprender la humanidad, un modo de relacionarse con el otro.
13.- La solidaridad es una obligación moral porque responde a la condición humana, ya que ningún individuo puede auto-realizarse prescindiendo de los demás. Sólo en el nosotros se realiza el yo y el tú. La interdependencia es una condición humana. Así, quien no es solidario (abierto al otro) es solitario (encerrado en sí mismo), porque sólo en la apertura hacia el otro se encuentra el yo. Por ello, la solidaridad constituye una necesidad social, ya que su ausencia produce violencia e inestabilidad.
14.- El interrogante sobre el por qué ser solidario equivale a preguntarse sobre el por qué de la condición humana. Es justamente esta condición humana que supone y exige la solidaridad, ya que es una cuestión de sobrevivencia colectiva y realización personal. Por tanto, la única pregunta posible versa sobre la aceptación de la propia humanidad. Se tiene en común la existencia, pero vivir humanamente resulta ser una opción personal que tiene consecuencias inmediatas sobre los otros.
15.- La solidaridad se construye a partir de la empatía (la experiencia del estar con el otro) y se hace realidad en el compartir (la entrega del ser para el otro, cuando el dar deviene un darse). La empatía ética es la capacidad de sentir y asumir la condición humana como una responsabilidad entre todos, y, por ello, implica la vulnerabilidad frente a las necesidades ajenas. El interesarse (inter esse, es decir, estar entre) por el otro significa participar con él, al sentirse formando parte de su vida. La empatía se hace auténtica en la medida que se haga disponibilidad para compartir (que el estar con se transforme en el ser para), sea a nivel de recursos materiales (distribución justa de la riqueza, igualdad de oportunidades para todos), como también de los recursos humanos (tiempo, acogida, creatividad, etc.).
16.- Desde el punto de vista ético, la solidaridad es la síntesis entre el amor y la justicia. La justicia es la expresión efectiva del amor afectivo. La justicia conoce los derechos y cumple los deberes, moviéndose preferentemente en el plano de lo objetivo. El amor compromete subjetivamente, cuando el otro es más que un simple sujeto de derechos y de deberes, ya que entabla relaciones con el otro, dejando de ser un otro impersonal, y recobrando su nombre y su apellido. Así, la solidaridad integra la subjetividad del amor y la objetividad del compromiso.
17.- La idea de solidaridad es básicamente un concepto relacional (una manera determinada de relacionarse con el otro) que se verifica (es decir, se hace verdad) en el compromiso expresado mediante actos concretos, fruto del respeto por la dignidad de cada persona humana, independiente de su grupo social. Por ello, la solidaridad es la negación del paternalismo que considera al otro como un ser inferior y lo condena a una permanente dependencia.
18.- La opción solidaria personaliza al necesitado en la sociedad - que puede ser el excluido de sus beneficios, como también el discapacitado o el que ha padecido pérdidas o sufrimientos - porque entabla una relación interpersonal en la cual el otro es reconocido como persona humana. La mentalidad de la limosna reduce al otro a un objeto de la bondad del donante; la mentalidad solidaria asume al otro como un sujeto necesitado, dándole una oportunidad en la sociedad. En una cultura de consumo, el otro es valorado por lo que tiene; en una mirada solidaria, el otro es considerado por lo que es.
19.- La meta social del país es hacer del ciclo vicioso de la pobreza un círculo virtuoso de la solidaridad que ennoblece a la persona y a la sociedad, haciendo del patriotismo un verdadero amor por la gente que convive en el mismo territorio, compartiendo un pasado común y proyectando un mejor futuro para todos. Sin embargo, esto exige una labor pedagógica de educar para la solidaridad, fundada en la igual dignidad y correspondiente derechos de toda persona humana, independiente de su grupo social.
Elementos para el discernimiento
20.- El actual Presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn, insiste en que "ha llegado el tiempo para cambiar nuestra forma de pensar. El tiempo para darse cuenta que vivimos juntos en un mismo mundo, no en dos: esta pobreza se encuentra en nuestra propia comunidad, dondequiera que vivimos. Es nuestra responsabilidad" (Praga, 26 de septiembre del 2000).
21.- Sólo una sociedad con sentido solidario hace posible la implementación de políticas sociales que buscan una igualdad de oportunidad para todos y cada uno. Sin este apoyo de todos los sectores de la sociedad resulta llanamente imposible disminuir la pobreza, porque la solidaridad significa renunciar a unos intereses frente a otros más urgentes, no cediendo a la presión de las demandas políticas sino priorizando las necesidades sociales.
22.- Es el principio de equidad que plantea una discriminación positiva. En una situación de igualdad de oportunidades se aplica el principio de igualdad (tratar a todos de manera igual). Pero, en una situación de desigualdad se propone el principio de equidad (tratar a cada uno según su necesidad). La discriminación positiva pretende justamente crear una situación de igualdad de oportunidades.
23.- Hace falta que la palabra solidaridad pase de los labios (el hablar) al corazón (el sentir), para que la cabeza (el pensar) dirija las manos (el actuar) en la construcción de una sociedad donde, de verdad, todos tengan cabida digna y donde cada uno sea respetado en su dignidad de ser persona humana. El sueño de un Chile solidario debe ser un factor de unión entre todos los sectores sociales, donde las legítimas discrepancias sólo expresan caminos de mayor eficiencia en el logro de la meta, pero siempre respetando la dignidad de las personas (no son objetos de la caridad) y su protagonismo en la sociedad (son sujetos en una acción solidaria entre todos).
24.- La solidaridad puede llegar a ser la base de un ethos nacional, capaz de hacer converger distintos pensamientos y diferentes credos, porque, en el fondo, ser patriota significa ser solidario. De esta manera se genera un ethos del reconocimiento de todo otro como una persona humana, un sujeto o un co-sujeto en la sociedad. Esto no depende primariamente de los otros sino de cada uno del nosotros. La pregunta no versa sobre lo que está haciendo el otro, sino sobre lo que yo estoy haciendo. Así, se pasa de un conocimiento teórico de la pobreza al encuentro con la persona que es necesitada.

Notas provocativas: anversos, reversos, metaversos y multiversos.

MOVIMIENTOS, VARIACIONES Y DERIVADAS Algunos son hitos en la historia personal de mis lecturas o conversaciones, otras son hallazgos casuale...